No cantes mentalmente una canción antes de interpretarla en el escenario; a esta conclusión han llegado científicos estadounidenses. Puede confundirte, afirman. El estudio presenta por primera vez pruebas que indican un vínculo entre la subvocalización y la precisión al cantar.
En los humanos, el canto sirve como una forma de expresión emocional, un mecanismo para formar vínculos sociales, una herramienta de comunicación, un medio de aprendizaje adicional para niños y adultos, y una forma de entretenimiento. También ayuda con trastornos neurológicos y alteraciones del habla asociados con la tartamudez, la enfermedad de Parkinson, lesiones cerebrales y el autismo. A pesar del importante papel del canto en la vida cotidiana, todavía se sabe poco sobre un proceso tan importante relacionado con el canto como la imitación vocal del tono.
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Por regla general, el canto implica reproducir una melodía de memoria, la mayoría de las veces sobre la base de una representación auditiva-musical que precede y da forma al sonido. Los investigadores han descubierto que la imagen mental que se forma en nuestra cabeza antes de cantar afecta no solo cómo cantaremos, sino también la sensoriomotricidad de los músculos de la laringe. En particular, la subvocalización (la pronunciación mental al leer o cantar) puede estimular la planificación motora cuando una persona se prepara para alcanzar una nota o cantar una melodía.
En algunos casos, la subvocalización es de gran ayuda para un intérprete, ya que le permite estar preparado de antemano para las transiciones bruscas en una canción, especialmente si están relacionadas con movimientos de baile. Pero los investigadores aseguran que cantar en la cabeza afecta directamente el tono y la precisión del canto. La subvocalización parece llevar los músculos de la laringe a una posición específica, que corresponde a la imagen musical en la cabeza. Sin embargo, la forma en que suena una canción en nuestros pensamientos puede diferir notablemente de cómo debe cantarse. Los vocalistas experimentados suelen aprender a deshacerse de la subvocalización, pero a los intérpretes sin experiencia les crea dificultades adicionales.